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Escribir... un mundo de posibilidades

Como Terapeutas Ocupacionales, muchas veces vemos a niños que muestran tener alguna dificultad para escribir o para seguir el ritmo de su clase. En nuestra cabeza empieza a moverse la maquinaria, sabiendo que tenemos muchísimos aspectos que considerar, para tal vez poder dar con la clave para ayudarle. ¿Nuestro objetivo? que ese niño pueda desempeñar su actividad de forma efectiva y que disfrute haciéndolo.

Muchas veces (sea cual sea el motivo), los niños no han tenido la oportunidad de experimentar las habilidades de pre-escritura fundamentales, las cuales necesitan para desarrollar posteriormente aspectos tan importantes como por ejemplo calcular los tamaños, formar la letra y construir, seguir un correcto alineamiento y espaciado, etc.

Para poder brindar una mayor variedad de conocimientos y recomendaciones, no me he basado sólo en mi experiencia, sino que he hecho una revisión de recursos que considero de “buenas prácticas” (blogs, páginas web, artículos, informes, etc.).

Escribir es una habilidad extremadamente compleja. Necesitamos hacernos una imagen mental o recordar el aspecto de cada letra, para luego llevar a cabo una planificación motriz que permita crear esa letra tal y como la teníamos en nuestra memoria. Este documento nunca podría ser lo suficientemente amplio como para abarcar todos estos aspectos... así que intentaré centrarme en ciertos hitos que son de especial importancia.

De igual manera, al leer este documento creo que hay que desarrollar una reflexión individual... se habla de estudios y experiencias, que “clasifican” las capacidades según edades. Todos sabemos por nuestra clínica, que cada niño tiene sus propios tiempos y sus necesidades. Incluso aunque no existiese ninguna dificultad en el niño para ir alcanzando los hitos, es bueno saber que la escritura es sólo una actividad más dentro del aprendizaje multi-sensorial en la infancia, y que no debería ser la única prioridad dentro del ámbito escolar ni del terapéutico.

AGARRE DEL LÁPIZ

El agarre del lápiz es normalmente el predictor motor más obvio para ver cómo está encaminándose el desarrollo de la escritura, y es una de las causas de consulta más comunes. Tal y como se comenta en el Protocolo de Valoración de la Escritura (hecho por CanChild y la Universidad McMaster), normalmente el desarrollo del agarre del lápiz en los niños sigue una progresión predecible. Los patrones de agarre generalmente se desarrollan desde el menos maduro (p.ej. el agarre palmar radial) al más maduro (p.ej. agarre tridigital lateral o dinámico), y los cambios en el agarre pueden continuar hasta que el niño tenga unos 10.5 años aproximadamente (1).

Basándose en su investigación, Schneck y Henderson crearon una escala de desarrollo que describe los agarres de lápiz usados típicamente por los niños (imagen tomada de Schneck & Henderson. 1990):

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(a) Agarre palmar radial transversal (Morrison, 1978); (b) Agarre palmar en supinación (Erhardt, 1984); (c) Agarre digital en pronación, sólo dedo índice extendido (Morrison, 1984); (d) Agarre de pincel; (e) Agarre con dedos extendidos; (f) Agarre con cruce de pulgar (Gesell, 1940); (g) Agarre tridigital estático: lápiz agarrado proximalmente. Pobre aproximación del pulgar, del dedo índice y del medio (Rosenbloom & Horton, 1971); (h) Agarre con cuatro dedos; (i) Agarre tridigital lateral (Schneck, 1987); (j) Agarre tridigital dinámico: lápiz agarrado distalmente. Oposición de pulgar, posición de dedos índice y medio, precisos (Rosenbloom & Horton, 1971). (1)

Algunos estudios han indicado que los patrones de agarre NO tienen una influencia significativa en el rendimiento de la escritura (2, 3). Sin embargo, los resultados indican que los niños con una escritura pobre, usan patrones de agarre menos maduros que los niños con buena escritura (4). Tradicionalmente, el agarre tridigital dinámico fue considerado óptimo para un buen rendimiento en la escritura, debido al gran nivel de control que se adquiere usando este agarre (5, 6). Sin embargo, estudios han demostrado que los niños que usan un agarre tridigital lateral alcanzan los mismo niveles de control, legibilidad, velocidad y precisión comparado con los niños que usan el agarre tridigital dinámico. Así, se podría considerar a este agarre como un agarre maduro, junto al tridigital dinámico (5).

Llegados a este punto, como terapeutas deberíamos preguntarnos:

PRESIÓN DEL LÁPIZ

Los niños a los que se le ha identificado alguna dificultad en la escritura, a menudo ejercen cantidades inapropiadas de presión sobre el lápiz durante las tareas de escritura (7, 8). De acuerdo a las investigaciones sobre este tema, hay tres mediciones principales de la presión que se deberían observar durante la valoración de la escritura: presión aplicada mediante los dedos sobre el lápiz, presión del lápiz sobre el folio (el punto de presión) y la presión de la mano que descansa en la superficie. En un estudio sobre este tema, se observa que la legibilidad está significativamente relacionada con la consistencia de la presión aplicada al instrumento de escritura (9).

HABILIDADES SUPERIORES DE ESCRITURA

El desarrollo de habilidades de escritura superiores (como la formación de la letra, regular tamaños, espaciado, alineamiento y otros), empieza con la capacidad de copiar formas sencillas. Los niños que pueden copiar las formas básicas de pre-escritura serán capaces de copiar significativamente más letras que aquellos que no pueden. (10)

APARIENCIA Y CONSTRUCCIÓN

Una vez que el niño se muestra capaz de copiar formas de pre-escritura y líneas (horizontales, círculos, verticales, líneas con intersecciones y diagonales) aproximadamente sobre los 3 o 4 años de edad, sería el momento de pasar a la formación de las letras y su construcción. En algunos casos, los niños de entre 5 y 6 años se encuentran listos para construir y dar forma más precisa a las letras del alfabeto. (11)

En la práctica, podemos diferenciar entre "apariencia" (su forma y legibilidad) y "construcción de letras" (cómo el niño produce cada letra, dónde ha empezado a escribirla, qué estrategia usa para darle forma). Por ejemplo, si le damos a un niño un folio para escribir y nos vamos sin ver cómo lo ha escrito, cuando volvamos podemos encontrar una redacción con una letra bonita y legible... pero ¿nos hemos perdido algo? el niño puede haber construido las letras de forma poco efectiva (empezando la letra por el final, formando las letras de derecha a izquierda o incluso volviendo sobre sus propios pasos para completar letras mal escritas). Normalmente, una construcción eficiente lleva a una mejor legibilidad y velocidad de escritura.

Cuando los niños practican haciendo letras de una manera poco eficiente durante semanas y meses, crean unos malos hábitos de escritura que posteriormente serán muy difíciles de cambiar. Encontraremos problemas sobre todo cuando entren en primero de primaria, un curso en el que las expectativas se vuelven más intensas. Estos niños simplemente, no podrán seguir el ritmo o tendrán que emplear muchos esfuerzos.

En el modelo de enseñanza inicial de la lecto-escritura en España (12), encontramos que se estipula el inicio de actividades de lectoescritura a los 3 años de edad. Basándose en presupuestos conductistas, se definen actividades previas, orientadas al desarrollo de habilidades entendidas como prerequisitos para el aprendizaje de la lectoescritura (prelectura: percepción viso-espacial, esquema corporal, coordinación viso-manual, interpretación de imágenes, utilización de símbolos, etc.; preescritura: trazos o recorridos secuenciados sobre diferentes pautas, trazados de letras en cursiva, representación de ideas a través de dibujos, etc.).

Algunas investigaciones muestran que los niños adquieren primero la capacidad de hacer líneas rectas y letras mayúsculas circulares, luego otras letras mayúsculas, después las minúsculas, números y palabras (en ese orden) (13). Aproximadamente sobre los 7 u 8 años, los niños ya no deberían mostrar inversiones de letras.

TAMAÑO DE LAS LETRAS, ALINEAMIENTO Y ESPACIADO

Después de que los niños hayan aprendido a formar las letras con precisión, necesitan ser capaces de mantener lo que escriben dentro del espacio designado en el folio... necesitan aprender cómo darle tamaño a sus letras de forma apropiada.

Durante los primeros encuentros con las actividades de escritura, los niños en edad pre-escolar pueden practicar escribiendo letras “gigantes” que ocupen el folio entero. A medida que avanza la edad (entre los 5 y 6 años), empiezan a perfeccionar esta habilidad y a aprender cómo usar las líneas en la página para guiar el tamaño de sus letras. Luego, los niños pasan a aprender la formación de las letras minúsculas, añadiendo nuevas dimensiones a la habilidad de “dar forma” cuando aprenden acerca de las letras altas, bajas y las que tienen “cola”.

Hacer el tamaño correcto de las letras, está íntimamente relacionado con el alineamiento, o el uso consistente de la línea del folio como “suelo” o base para cada letra. Esta habilidad también emerge sobre la edad de los 6-7 años, en sus primeros contactos con la educación primaria.

A medida que los niños fortalecen sus habilidades y confían más en ellas, empiezan a tener más conciencia de dónde termina una palabra y empieza la siguiente. Esto debería coincidir con la habilidad de dejar un espacio apropiado entre las palabras mientras se escribe.

En este punto, es importante hablar de la orientación espacial. Los niños que están empezando a experimentar con la escritura, no tienen las capacidades para saber cómo hacer que las letras tengan justo el tamaño adecuado para entrar dentro del renglón. Los niños en edad de educación infantil empiezan a experimentar escribiendo sus nombres y otras letras. A medida que el niño avanza en su educación, irá perfeccionando esta habilidad y aprenderá cómo usar las líneas en una página para guiar los tamaños de sus letras.

VELOCIDAD DE ESCRITURA

Se requiere una velocidad de escritura adecuada para tomar apuntes, completar los deberes del colegio y hacer los exámenes en su debido tiempo. La dificultad del niño para seguir a sus compañeros puede llevarlo a frustrarse y a que disminuya su motivación hacia las tareas académicas.

Los niños alcanzan fluidez y velocidad, y realizan una escritura más automática cerca de los 8-9 años (10). Se vuelven capaces de seguir los dictados de clase y de completar tareas de escritura más largas (ej. párrafos, pequeños textos) a un ritmo adecuado.

OTRAS CONSIDERACIONES MUY IMPORTANTES

Área de trabajo en la clase y Control Postural

El posicionamiento y la postura en sedestación son normalmente los asuntos a los que los terapeutas ocupacionales atendemos inicialmente a la hora de intervenir sobre la escritura. Se considera que la postura del niño influye tanto en la eficiencia del proceso de escritura como en el resultado final de la misma (7). Muchos autores han descrito la correcta postura en sedestación y el posicionamiento que se debería implementar, para proveer al niño de un apoyo básico mientras escribe (14, 5, 15). Se describe la postura del 90-90-90 como la postura en sedestación ideal para trabajar.

Área de trabajo y Postura ideal:

Pollock N, Lockhart J. Handwriting Assessment Protocol- 2nd edition. Canada: McMaster University; 2009.

Observaciones comportamentales

La resistencia, atención y motivación, son consideraciones importantes que pueden afectar significativamente el rendimiento en la escritura.

Se cree que la fatiga tiene un efecto significativo sobre la velocidad de escritura, la formación de letras, organización espacial y la ergonomía (16). En algunos estudios se observa que la fatiga y el escribir durante largos periodos de tiempo, causaba un deterioro en la formación de las letras y el aumento de la velocidad de escritura. Además, hacía que la postura de los niños empeorase. Debido a la mala postura, en los niños con una escritura pobre también empeoraba la organización espacial y se incrementaba la presión sobre el lápiz (7, 17).

Algunas recomendaciones:

Pollock N, Lockhart J. Handwriting Assessment Protocol- 2nd edition. Canada: McMaster University; 2009.

PROBLEMAS EN EL DESARROLLO DE LA ESCRITURA

El desarrollo de la escritura puede verse dificultado por varios factores, dentro de los que se incluyen:

Cuando hay un problema en una o más de estas áreas, los niños pueden mostrar reversión de letras más allá de los 6-7 años; puede que no dejen espacio entre las palabras que escriben (o que dejen demasiado espacio); tal vez escriban palabras con una alineación deficiente, encontrándonos por ejemplo que la línea base de las letras y palabras sube y baja dentro del espacio del renglón, como si la palabra entera fuese una “ola”; incluso puede que llenen el folio entero con letras muy grandes.

Sea cual sea la situación en la que se encuentre el niño, hay muchas estrategias y actividades para abordar las habilidades de escritura que pueden ayudarles a compensar sus dificultades o a desarrollar aquellas habilidades que faltan.

TRUCOS Y CONSEJOS PARA EL DESARROLLO DE LA ESCRITURA

Estas son recomendaciones generales. Se necesita de una evaluación individualizada de las necesidades de cada niño, llevada a cabo por un terapeuta cualificado y formado para intervenir sobre la escritura, ya que las dificultades pueden radicar en una grandísima cantidad de variables. También, es importante conocer al niño, sobre todo al aplicar medidas que proporcionen feedback, ya que se puede estar fomentando que aumente su frustración al ser más consciente de todos sus errores.

(Recomendaciones extraídas de la página web The Inspired Treehouse y de mi propia experiencia como terapeuta).

Construcción y Apariencia

Alineamiento

Regulando los tamaños

Espaciado

Fluidez y Velocidad

REFERENCIAS:

RECURSOS