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Dietas sensoriales ¿qué son?

Una vez que se ha identificado a un niño con dificultades de procesamiento sensorial, el Terapeuta Ocupacional es el responsable de disponer un plan de tratamiento efectivo (Koomar & Bundy, 1991).

Aunque la intervención terapéutica directa es un componente clave en el proceso, habitualmente se lleva a cabo la implementación de una Dieta Sensorial dirigida a cubrir las necesidades sensoriales del niño a lo largo del día (Wilbarger, 1995).

Una Dieta Sensorial no se trata de una “receta” general que valga para todos los niños, es un programa individualizado de actividades y soportes sensoriales para la vida diaria, que ha sido diseñado especialmente para ese niño en concreto, teniendo en cuenta sus dificultades de procesamiento sensorial y las posibilidades del entorno.

La dieta sensorial permite al niño ampliar sus oportunidades para recibir un mayor o menor “input” sensorial en intervalos frecuentes, dependiendo de las necesidades sensoriales del niño, para mostrar así un mejor desempeño durante sus actividades diarias y un mayor equilibrio y organización en general.

El Terapeuta Ocupacional que se encarga del tratamiento del niño, es el responsable de diseñar y adaptar las diferentes actividades e ideas de la dieta sensorial del niño. Esta debe cubrir la mayor parte de los momentos del día, tanto en el ámbito familiar como dentro de la escuela. Para llevarla a cabo, se necesita la colaboración del entorno (familia y escuela) para que pueda ser efectiva. Éstos deben entender cuáles son las principales dificultades de procesamiento sensorial del niño y el porqué de las actividades o soportes de la dieta sensorial. De esta manera, la familia y la escuela se convierten en piezas clave dentro del tratamiento desde el enfoque de la Integración Sensorial.

Es importante que el niño y su entorno comprendan la necesidad de nutrirse sensorialmente para poder funcionar correctamente y que intenten ofrecer estos estímulos de manera organizada y funcional.

Las actividades incluidas en la dieta sensorial deben tener un sentido para el niño. Se debe revisar periódicamente para asegurarnos que es “nutritiva” y que cubre las diferentes necesidades del niño.

Dieta Sensorial, ayudando al niño a sentirse más calmado, equilibrado y organizado.

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